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Clickbait se define como cualquier “contenido cuyo objetivo principal es atraer la atención y animar a los lectores a hacer clic en el enlace de una página web determinada”.

Los titulares de las campañas publicitarias, de hecho, tienen una tarea muy específica: atraer al destinatario del mensaje, curiosamente sugerirle algo sin decírselo y hacerle llegar sólo al final el contenido real (la copia del anuncio, el producto, etc.). Al igual que los que escriben titulares, los que hacen clickbait obedecen a un solo principio, lo que todavía se conoce como  curiosidad  en el ámbito de la publicidad.

Existe una promesa dentro del título de un artículo que el resto de la pieza debe saber guardar y es en este sentido que el título desempeña un papel aún más interesante, el de reducir la brecha temporal, espacial y curiosa, en el que la promesa misma debe ser cumplida. Por esta razón, hay quienes afirman que los títulos “gritados”, exagerados o no de acuerdo con el contenido del artículo, corren el riesgo de generar un efecto opuesto, decepcionando al lector.

En todo caso, la aglomeración de entornos digitales es lo que ha hecho que el clickbait sea una práctica muy común entre los periódicos y los medios de comunicación. La atención de los usuarios es cada vez más limitada y, sobre todo, cada vez más discutida entre temas muy diferentes.

¿Qué papel juega la confianza en todo esto?

Lo que se necesita es encontrar  la fórmula perfecta que obligue al lector a hacer clic en las noticias o, mejor aún, a convertirse en su “embajador” al modesto coste de una acción. Si bien la confianza en los medios tradicionales como la televisión y los medios impresos está disminuyendo, el mecanismo de confianza sigue funcionando bien entre la familia, los amigos, las personas con el mismo interés: es, en general, la razón del éxito de los influenciadores y hay estudios más específicos que muestran cómo confiamos más que en una noticia compartida por amigos o una persona conocida, incluso cuando no estás seguro de que los que compartieron esa noticia la hayan leído, y mucho menos verificado.

Otros estudios han demostrado que la mayoría de los usuarios sociales comparten enlaces y artículos en general sin abrirlos nunca. y sólo desde el título. Según una investigación de la Universidad de Columbia, por ejemplo, el porcentaje de los que comparten sin haber hecho clic en un enlace es de más del 59%.