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Porque una idea y un producto son exitosos y difunden datos pequeños. No existe una definición única, pero se habla de narración de historias de negocios cada vez que las marcas y empresas comparten sus mensajes con el objetivo de involucrar a su mercado objetivo e inducirlos a realizar acciones específicas desde la compra de un producto o solicitud de información, hasta la suscripción, coherentes con su plan estratégico.

Aunque compartidos por la idea básica de compromiso, narración de historias y marketing de contenidos no son exactamente lo mismo; el primero tiende a producir un hilo narrativo que se expresa en una amplia gama de contenidos diferentes, mientras que el segundo tiene un alcance mucho más amplio y un enfoque en comparación con el público de referencia decididamente más informativo.

En la base de cada proyecto de narración de historias de negocio debe estar un plan estratégico definido y un equipo dispuesto a probar diferentes opciones y optimizar el proceso en base a los éxitos y fracasos experimentados; sin una visión estratégica, todo esto sería técnicamente imposible pero sobre todo se limitaría a contar historias, mientras que el objetivo final de la narración de historias de negocio es estudiar la funcionalidad de la historia para diseñar historias efectivas con respecto a los objetivos estratégicos.

Una historia de marca efectiva no es sólo una historia de auto-celebración ya vista en las secciones de Chi Siamo de la página web de muchas pequeñas y grandes empresas, sino un proyecto dirigido a involucrar a la audiencia y difundir el conocimiento y todos aquellos valores que giran en torno a la marca.

¿Por qué escribir historias de marca? Esta debe ser la pregunta correcta cuando empiece a escribir un plan de negocios para contar historias. Encontrar una respuesta exhaustiva implica un conocimiento profundo de su mercado de referencia (edad, género, intereses, hábitos de compra, etc.), así como una clara definición de los objetivos de marketing y comunicación que pretende alcanzar y de los contenidos y medios que mejor se configuran para transmitir mensajes e implicar a la audiencia.

Este último aspecto es crucial

En la práctica, se trata de identificar no sólo los contenidos, sino también las formas que mejor se adaptan al público objetivo (historias, documentos a descargar, presentaciones, vídeos, etc.) y, sobre todo, son coherentes con las opciones de comunicación corporativa ya realizadas en el pasado y con el posicionamiento de la empresa.

 

Una vez establecido el plan de contenidos, es conveniente evaluar los recursos económicos y humanos y el tiempo necesario para crear historias de marca requiere no sólo tiempo, sino también una inversión considerable; pensar en la creación de un vídeo o el guión de un documental, o los guiones de un vídeo corporativo o incluso las herramientas de distribución necesarias publicidad y no a través de las cuales llegar y finalmente involucrar a los usuarios.

La narración de historias de negocio requiere la activación de un proceso de trabajo complejo con altos estándares de calidad que, ante todo, garantice el cumplimiento de las directrices del plan estratégico y, al mismo tiempo, fomente el intercambio de contenidos entre la alta dirección, los grupos de interés y el equipo que diseñó la historia de la marca, evalúe la eficacia de las diferentes técnicas narrativas y formatos opcionales y ponga en marcha los ajustes y optimizaciones adecuados y, sobre todo, reciba retroalimentación.

Este, en resumen, es el proceso a través del cual la lógica narrativa y la gestión de contenidos se ponen al servicio de las marcas y empresas; el contenido y sus múltiples formas se convierten en herramientas de marketing y se registran.