Walter Lazzarin con su historia explica cómo promover un libro en la era digital sin descuidar el aspecto más artesanal y analógico.

Si usted vive en Roma o ha pasado recientemente puede que lo haya visto sentado en los adoquines del centro con su Carta 32 en las rodillas, escribi√≥ tautogramas para dar a los transe√ļntes. Walter Lazzarin’ s, m√°s conocido como el «Escritor en la calle», es una f√≥rmula afortunada que, mir√°ndolo bien, gira en torno a la promoci√≥n, la comunidad y la artesan√≠a.

El autor, de hecho, a trav√©s de su experiencia, explic√≥ c√≥mo promover un libro en la era digital, sin olvidar el offline. C√≥mo promocionar un libro en la era digital. Desde octubre de 2015, de hecho, Walter (33 a√Īos, nacido en Rovigo y con licenciaturas en Filosof√≠a y Econom√≠a a sus espaldas) recorre las plazas de Roma -a las que se han a√Īadido, a continuaci√≥n, las del resto de Italia con escenarios en Mil√°n, Palermo, N√°poles- para promocionar su tercera novela,»El drag√≥n no se droga» (edici√≥n RedFox).

Una novela de formación que tal vez, si no se impusiera como lo hace en el camino, sería difícil de averiguar a los lectores potenciales. Tal vez -le dijo Walter a nuestros micrófonos- sólo aquellos que ya están buscando otras novelas de formación encontrarían al Dragón.

Una de las fallas de la tecnología digital, de hecho, es que no te da la oportunidad de ampliar tus horizontes

El mismo mecanismo de las cookies tiende a ofrecerte cosas que te gustan, rebotando entre discusiones auto-referenciales, tanto para la política como para los gustos musicales y literarios, etc.

Lo que m√°s me sorprendi√≥, sin embargo, fue poder vender el libro a la gente que me confes√≥ que ya no le√≠a o que no entraba en la librer√≠a durante a√Īos: lectores que casi con toda seguridad no comprar√≠an en l√≠nea, en Amazon y similares.

Por supuesto, la atenci√≥n de los medios de comunicaci√≥n y el zumbido de los medios sociales tambi√©n han hecho mucho, e incluso Walter admiti√≥ que «hace diez a√Īos, cuando Facebook era casi desconocido en Italia, no s√© c√≥mo lo habr√≠a hecho.

Probablemente sin los interlocutores sociales probablemente no habría conseguido los mismos resultados y en tan poco tiempo y, sin duda, no habría recibido una serie de propuestas para la presentación del libro en escuelas y bibliotecas, por ejemplo en toda Italia.

Pero el «escritor en la calle» en un punto parece no tener ninguna duda:»todo lo que el entorno digital ha hecho por la visibilidad de mi proyecto lo ha hecho despu√©s. Primero viene la calle, la gente, los lectores, los periodistas, los simples curiosos que me conocieron all√≠, sin descuidar la artesan√≠a esta es, de hecho, la idea central de «Escritor en la calle». Algo, adem√°s, nunca antes experimentado, Walter dijo a nuestros micr√≥fonos mientras probaba por primera vez su «estaci√≥n de trabajo» en Piazza Bologna, lejos del barrio de Monti, que entretanto se ha convertido en una especie de «oficina sui generis» muy personal.

Tal vez en el extranjero hay alguien que hace algo parecido, que en la calle con su m√°quina de escribir compone poemas e historias para dar o vender en el acto -asegur√≥-, pero en ese caso falta el alma de la promoci√≥n, que es, en cambio, la raz√≥n por la que empec√© «. Sin «El drag√≥n no consigue drogas» para promocionar, en definitiva, probablemente «Escritor en la calle» nunca habr√≠a nacido.

Si usted entonces trat√≥ de preguntarle si no tem√≠a el riesgo de fracaso, Walter Lazzarin podr√≠a responderle que «s√≠, los primeros d√≠as ten√≠a mucho miedo de sacarme a la calle. Tal vez porque, en la imaginaci√≥n, son siempre y s√≥lo las vagabundas las que lo hacen.

Entonces vi que el p√ļblico respond√≠a a√ļn mejor de lo que esperaba y comprend√≠ que tal vez no ten√≠a una idea tan equivocada. Sin embargo, en la aventura de «Escritor en la calle» hay tambi√©n una gesti√≥n de su presencia online y offline que no se conf√≠a a los profesionales.

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