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Aquí están los primeros vídeos que han generado viralidad online y las primeras empresas que han captado su potencial.

En la primera década del nuevo siglo, en un garaje de Silicon Valley, tres jóvenes (Chad Hurley, Jarwd Karim y Steve Chen) de unos 20 años de edad trataron de desarrollar nuevas ideas para iniciar juntos una actividad innovadora que pudiera facilitar el uso compartido de vídeos en línea.

Su primer sitio, lanzado en 2005, no fue un éxito, pero intentaron hacer cambios. Con el nuevo lanzamiento intentaron transformarlo en un sitio de citas, ofreciendo dinero a aquellos que subían su propio video de presentación, pero el segundo proyecto resultó ser otro fracaso. Pensaron, entonces, reformular por completo la idea inicial, logrando finalmente resolver los problemas técnicos subyacentes a la carga de un vídeo, hecho posible con un solo clic. Este fue el punto de inflexión de la página web creada por los tres chicos y ese sitio fue YouTube.

La facilidad con la que fue posible subir un vídeo en YouTube

Fue sin duda el punto de partida para el éxito del sitio, pero la palanca esencial fue la capacidad de mostrar ese vídeo potencialmente a cualquier persona que se encontraba navegando por la web, así como la simplicidad de compartir el mismo vídeo por el espectador. De hecho, con YouTube se ha propagado un virus, del que todo usuario de Internet puede ser portador: el de los vídeos.

La viralidad desatada por el sitio ha traído novedades revolucionarias en el mundo de la comunicación: por un lado, ha dado a los comunicadores espacio adicional para publicitar un producto a través de una película, por otro lado ha empujado a los usuarios a compartir momentos personales.

Además, el portal también ha creado una forma diferente de hacer campaña y periodismo y ha provocado cambios sustanciales en el sector empresarial.

Piense en la explosión de YouTubers o en el surgimiento de una nueva forma de encontrar talentos para la industria discográfica, así como una herramienta publicitaria adicional.

¿Cuál es, sin embargo, el mecanismo que impulsa a los usuarios a compartir el vídeo, estimulando su visualización y compartiendo aún más con otros usuarios de Internet? ¿Qué es lo que hace que un vídeo sea viral? No hay reglas a seguir que puedan garantizar como resultado de la viralidad desencadenante: uno de los aspectos interesantes de los vídeos virales es que no existen pautas teóricas infalibles, aunque algunos estudiosos -como el profesor Jonah Berger, autor de “Contagioso: por qué las cosas se contagian” – no estén totalmente de acuerdo con esta afirmación.

Con el deseo de evitar los decálogos ficticios que pretenden dar respuestas a quienes se preguntan cómo hacer un vídeo viral, se podrían buscar algunas motivaciones en algunos de los vídeos que más éxito han tenido en cuanto a visualizaciones, compartir e influenciar ciertos aspectos socioculturales.

Algunas respuestas podrían, por ejemplo, encontrarse en uno de los vídeos más virales de todos los tiempos, que tuvo como objeto un momento personal y cotidiano: es “Charlie me ha mordido el dedo”, rodado aleatoriamente por un padre que iba a compartir un momento en la vida de sus hijos con su padrino en América.

El video fue visto millones de veces en pocos meses y muchos eruditos se preguntaron más de una vez qué provocó la viralidad de esos disparos. La causa principal, en este caso, podría ser la espontaneidad, pero también un sentimiento de simpatía debido a la intrusión en la vida de alguien, de la cual uno es “espía” un momento privado.

Compartir un momento, emoción y posibilidad de fantasía, parecen ser algunas de las palabras clave en la base de la viralidad, perfectamente identificables, de hecho, en el primer video que ha desencadenado no sólo un notable efecto viral, sino que ha experimentado el marketing viral.