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Cuando hablamos de la conservación del contenido global, tenemos que tener en cuenta muchos factores culturales y sociales. Como abrir un sitio y hacerlo rentable Emotionraising; neurociencias aplicadas al marketing y a la recaudación de fondos mucho más que agregar datos e información para hacerlos accesibles a su público objetivo, el trabajo del curador de contenidos global va mucho más allá de la elección del contenido y la consiguiente implicación del mercado de referencia.

Gestionar el contenido a escala global es un trabajo mucho más complejo porque implica una profunda comprensión de lo que puede ser agradable o no interesante para muchas audiencias locales y satisfacer sus expectativas y necesidades.

Pero, ¿cómo encontrar la clave para la curación del contenido global, es decir, la creación de contenidos que puedan ser utilizados a escala global? El primer punto a tener en cuenta es que hoy en día es mucho más difícil encontrar contenido de calidad;, en efecto, la impresión general es que existe una verdadera explosión de vídeos, artículos, contenido social, blogs.

Según una encuesta realizada por “Moz”, cada 30 días se producen 25 billones de millones de contenidos, 72 vídeos se suben cada minuto en YouTube, 140 millones de tweets se escriben cada día, en este escenario, no es fácil encontrar el contenido más efectivo en términos de participación ni, operando a escala global, es posible establecer de antemano qué canales e idiomas se van a utilizar, porque la curación global de contenidos necesita enfoques estratégicos específicos, habilidades en este contexto, es evidente que hay poco espacio para la automatización.

En otras palabras, el proceso de curación del contenido no puede automatizarse cuando se opera a escala global porque cada curador está llamado a pensar localmente.

Sólo así podremos identificar el contenido que genera la mayor implicación, las noticias sobre la victoria de un equipo de fútbol americano probablemente no despierten ningún interés en la India, así como ciertos contenidos políticos o religiosos.

Proceso de moderar las conversaciones

Sólo un enfoque específico basado en las áreas individuales con las que se pretende interactuar puede tener éxito. El proceso de moderar las conversaciones también debe ser controlado y administrado a nivel local.

Cada moderador no sólo debe adaptar los contenidos para evitar daños o fallas piensa, por ejemplo, en la frecuencia con la que se encuentra una falla épica en la seguridad social, incluso por parte de personalidades VIP, sino también para evitar que las conversaciones en línea se conviertan en comentarios amenazadores, retroalimentación fuera de lugar (quizás por parte de usuarios que hablan un idioma diferente y no han entendido completamente el mensaje) y, en general, contenido inapropiado e inconveniente en los canales de comunicación de El punto más delicado en el proceso de curación del contenido global es definitivamente la traducción.

No se trata de la mera transposición de una lengua a otra, para que un determinado contenido mantenga su eficacia, también es esencial en este caso seguir una lógica local, adaptando sus contenidos al estilo y a los mil matices específicos de cada lengua.

Además, es comprensible que un determinado mensaje, para ser eficaz y lograr la participación del público destinatario, tenga un estilo y tono diferentes en función de si se dirige, por ejemplo, al mercado sudafricano o al mercado alemán.

Y no sólo eso la lengua debe poderse utilizar adecuadamente también en las relaciones sociales, con tonos, matices y peculiaridades (pensemos en el uso de acrónimos o hashtags) que varían de forma específica en función de cada segmento del mercado único. Una vez que los contenidos se han moderado y traducido con precisión y por lo tanto se han puesto a disposición de diferentes audiencias, es posible pasar al uso compartido.

Compartir contenido no sólo significa publicarlo en Twitter y Facebook, sino también elegir las plataformas que mejor se adapten a la audiencia a la que va dirigido, piense en el gran éxito de Weibo en China o en los 25 millones de seguidores de Mixi en Japón.