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El Día de la Mujer será también un momento para reflexionar sobre la igualdad de género, gracias a numerosas iniciativas de marcas y actores.

Recordando los logros políticos, sociales y económicos que las mujeres han logrado hasta ahora, pero también recordando que aún queda mucho por hacer para lograr la plena igualdad de género en todos los ámbitos, desde la educación hasta el trabajo, pasando por la participación en la vida pública y el ámbito más amplio de los derechos.

No es una coincidencia que el tema escogido para el Día Internacional de la Mujer 2017 sea “Para Cambiar: estar preparado para el cambio”.

Un cambio que debería conducir finalmente a un mundo más inclusivo y seguro para las mujeres, empezando por el mundo del trabajo: un mundo mejor, de hecho, sólo puede ser un mundo en el que todos estén en condiciones de aprovechar al máximo sus capacidades, su vocación y en el que se garantice a todos la igualdad de acceso a la educación, la formación de alto nivel y las carreras profesionales.

¿Qué sentido tiene una fiesta como la del 8 de marzo?

Esa brecha de género que nos recuerda que no es un país para las mujeres. No el mundo en el que vivimos, donde según el Foro Económico Mundial la brecha de género sigue siendo muy alta si consideramos áreas como la salud y el acceso a la atención primaria (96%), la educación (95%), la participación económica o política.

Se trata de una laguna que, entre otras cosas, si no se modifican algunas condiciones políticas y sociales fundamentales, en la gran mayoría de los casos podría tardar cientos de años en cerrarse: 149 años, para ser exactos, en Europa occidental.

Photo of Women Taking Picture

 

Por esta razón, las iniciativas para la fiesta de las mujeres más que el escándalo mediático o el consumismo deben vivir con un compromiso serio hacia el empoderamiento de las mujeres, en todos los ámbitos y en todas las realidades, especialmente en aquellas que hasta la fecha tienen grandes puntos críticos.

Además, no vale la pena recordar que hay países en los que las niñas ya sufren una discriminación grave en comparación con sus pares varones, no tienen acceso a la educación ni a la atención médica, cuando no son víctimas de políticas demográficas bárbaras.

No es casual, por lo tanto, que haya marcas que desde hace algún tiempo inviertan en proyectos de responsabilidad social empresarial centrados enteramente en las cuestiones de género. Son marcas como Vodafone, Avon, Pepsico, colaboradores del Día Internacional de la Mujer desde hace años.

En este sentido, es de poca importancia si se trata de la recuperación escolar de las niñas en los países donde no tienen acceso a la educación, o de las nuevas vías profesionales que redescubren, por ejemplo, la artesanía local o, una vez más, acercan a las mujeres estudiantes y trabajadoras al mundo de la tecnología y la innovación.

Las mujeres y la tecnología: un binomio (in)posible

Muchas veces definido por la ONU como una herramienta indispensable de igualdad, tecnologías propias y habilidades digitales son observadas especialmente cuando se trata del empoderamiento de las mujeres en el trabajo.

Por una parte, hay quienes señalan que en países como Italia, las mujeres siempre han desempeñado un papel de liderazgo en la transición hacia la tecnología digital y, en general, están más inclinadas (y son más capaces) que sus colegas masculinos de explotar las competencias electrónicas para hacer carrera; por otra parte, sin embargo, los entornos digitales son casi exclusivamente masculinos.