Rate this post

Pasando de los medios de comunicación masiva a las redes sociales, las lógicas de medición de su seguimiento de usuario deben ser necesariamente diferentes.

La aplicación de las lógicas de medición vertical (lectores, copias vendidas, espectadores) a los espacios horizontales (redes comunitarias y sociales) es siempre un enfoque limitado y parcial.

La visibilidad en los medios de comunicación era una cuestión bastante sencilla de calcular, ya que sólo había una emisora y era casi todo lo que se podía buscar en una campaña de comunicación en los medios de comunicación.

En los medios sociales, la visibilidad funciona con diferentes lógicas. Se crea gracias al endoso, la palabra de boca en boca, el compromiso, luego al “regalo” o intercambio que otros hacen a las empresas, para abrir su propia red a su comunicación.

No sólo hay que medir la visibilidad con indicadores diferentes y más sofisticados, sino que ni siquiera debe ser la única cosa a medir. Lo que hay que medir en las redes sociales es su propia “socialidad”, que contiene en sí misma visibilidad, pero también mucho más: de la calidad a la retroalimentación, pasando por la posibilidad de crear nuevos canales de relaciones y ventas.

Calcular el número de lectores de un blog o seguidores en Facebook o Twitter como un indicador único o principal es una visión parcial que corre el riesgo de ser muy incompleta en algunos casos.

¿Tiene realmente sentido presionar por un gran número de seguidores si no puedes hacerlos interactuar?

Tomemos el ejemplo de una cuenta de Twitter es un productor de vino:

Cuenta a) cuenta con 10000 seguidores muy bien perfilados entre los amantes del vino y los bloggers, todos con un buen seguimiento. Casi todos los tweets se recogen, comentan y discuten; si quisiéramos calcular la visibilidad real tendríamos que multiplicar cada tweet no para 10000 personas, sino para todas las redes de los que lo han recogido.

Cuenta b) ha comprado o empujado para tener 100000 seguidores más allá de su plan de contenido, estos seguidores no son tan perfilados y por lo tanto no interactúan mucho con la marca. A pesar de una base de seguidores más alta, la visibilidad global corre el riesgo de ser menor o igual, pero con un presupuesto medio más alto.

Esto no significa que no necesitemos tener grandes cantidades, sino más bien que una buena comunidad: – debe construirse a partir de perfiles de los participantes; – debe medirse no sólo por la visibilidad, sino también por la capacidad de compromiso. Este problema de medición aún no se ha resuelto.

La necesidad de un índice de compromiso compartido o de algunos estándares será cada vez más apremiante en los próximos años, a medida que la realidad como Facebook y Twitter se vuelve cada vez más central.