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Instagram: cada vez más se prefiere la fotografía social a Twitter para “informar”. El pasado mes de diciembre fue noticia que Instagram había alcanzado la cuota de 300 millones de usuarios frente a los 288 millones de Twitter.

No es una coincidencia que en Italia, cada vez más periodistas y políticos prefieran a 140 personajes las imágenes publicadas en Instagram. Por ejemplo, en el Instagram está Filippo Sensi, portavoz del primer ministro Renzi, que con el perfil @nomfup y utilizando el hashtag #cosedilavoro cuenta con sencillez lo que sucede en los palacios de poder.

Su perfil ofrece fotos sencillas e inmediatas, imágenes que no son oficiales e impunes pero que logran ser extremadamente comunicativas.

La foto de Sensi fue la que retrata a Napolitano y Renzi siguiendo el conteo televisivo en directo durante las elecciones presidenciales de Mattarella, una imagen de este simbólico de más de mil palabras o 140 caracteres.

Este es sólo el último de muchos casos que muestran cómo cada vez más políticos, periodistas y personalidades famosas migran de Twitter a Instagram, prefiriendo 140 fotos de personajes rápidos y rápidos que a menudo se convierten en información valiosa.

Entender y explicar las razones detrás de la huida de los usuarios de Twitter es difícil.

Sin duda en el social de twittering podemos ver el crecimiento del abuso, el acecho libre y la violencia verbal generalizada que desanima incluso a los usuarios más importantes (en Italia Enrico Mentana fue uno de los primeros en saludar a los tweets).

El punto débil de Twitter radica precisamente en el hecho de que no existe una protección adecuada de la privacidad, que ha sido ampliamente mejorada por Instagram, por ejemplo, con la introducción de insignias verificadas para celebridades o con la eliminación de falsas y spammer.