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Las emergencias sociales como un terremoto o un atentado terrorista ponen a la empresa ante un dilema: ¿participar o no en el debate público?

Un desastre natural como los terremotos en el centro de Italia en 2016, el atentado terrorista como el del 22 de marzo de 2017 en Londres, un grave escándalo medioambiental u otro tipo de emergencias ponen a la empresa en una difícil elección: participar en el debate público que inevitablemente surge en torno a las noticias o dar un paso atrás y permanecer en silencio

Entre el yunque y el martillo: por lo que la empresa no sabe cómo gestionar emergencias sociales

El tema es controvertido, más que otra situación crítica para los departamentos de medios de comunicación de las grandes empresas y, es decir, la gestión, en lo social y no social, de emergencias que ven a la organización directamente implicada.En el caso de los grandes acontecimientos noticiosos que perturbaron a la opinión pública, de hecho, dos fuerzas opuestas actúan sobre la empresa y su imagen.

Por un lado, los proyectos de responsabilidad social corporativa y, en general, una visión más holística de la empresa lo convierten hoy en día en el opuesto exacto de un sistema cerrado y autárquico, en la mayoría de los casos, es decir, una empresa moderna que vive de los intercambios con el mundo exterior y con la comunidad (en el sentido más físico del término, como comunidad territorial, sobre todo para los firmantes locales) y, por este motivo, sólo puede sentirse cuestionada.

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El puesto de esperanza para las víctimas del terremoto, la invocación a la paz sobre la seguridad social a las pocas horas del atentado que conmocionó a la comunidad, no podía parecer muy diferente de un intento de marketing instantáneo, inaceptable dada la naturaleza del instante en cuestión.

La pregunta sigue siendo, entonces, ¿Qué deben hacer aquellos que se preocupan por la comunicación y la imagen de una empresa durante las emergencias que no la involucran directamente?, ¿Realmente la solución se está oscureciendo como algunos expertos sugieren?

Desde PR Daily han intentado definirla como la desaparición temporal de los principales medios de comunicación, medios sociales y entornos digitales en primer lugar, algo que es hasta cierto punto comparable al “viejo” silencio de prensa.

Antes de intervenir, hay que considerar la relevancia del evento

Admitido, en definitiva, que no hay reglas de oro y que el terreno de la presencia de marca durante las emergencias sociales mayores es siempre resbaladizo, el único principio que hay que tener en cuenta a la hora de decidir si participar o no en el debate público sobre una emergencia y cómo hacerlo es la relevancia.En resumen, los medios de comunicación social o los gestores de crisis que estén de servicio deberían preguntarse a sí mismos y, sobre la base de la respuesta, deberían guiar cualquier actividad social y, más en general, de comunicación sobre casos de emergencia.