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Las personas famosas de hoy en día eligen “estar allí” en entornos digitales: ¿qué se puede aprender sobre el fracaso épico de los VIPs en los medios sociales?

La visualización de datos e información es la mejor manera de crear una comunidad e interactuar con ella; construir primero y luego nutrir su propia imagen pública; monitorear y, por qué no, corregir el flujo de conversaciones que le conciernen personalmente y, por último, pero no menos importante, hacerse visible en un paisaje abarrotado.

Los famosos lo han entendido bien y por eso, ya sea que los manejen ellos mismos o tengan un gestor profesional de medios sociales que los cuide, están prestando cada vez más atención a lo que publican de sus cuentas. Sin embargo, tienen en cuenta que no siempre es suficiente estar lejos de las burlas y los errores imperdonables en la mayoría de los casos, ya que se trata de personajes públicos con una fuerte influencia (al menos en el poder) en su “seguimiento”.

Desde las opiniones políticamente correctas hasta los extremos del crimen, pasando por búfalos y comentarios que ciertamente habrían permanecido en el “backstage”, tantos son los épicos fracasos de las personalidades de los medios sociales que han hecho de la escuela y que deberían enseñar a todos, famosos y no, cómo (no) permanecer en estos entornos. Cuando las estrellas necesitan un gestor de medios sociales determinar quién hace lo que es la primera tarea fundamental.

Se entiende que la responsabilidad de lo que se ha publicado siempre, al menos en términos de imagen, recaerá en la estrella,contenido inapropiado, opiniones extremas, etc., aunque “firmadas” por el personal, siempre serán devueltas al VIP en primera persona, por la imposibilidad de pensar que no comparten al menos la misma “visión” con sus colaboradores.