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Una de las mejores prácticas para gestionar con éxito una estrategia de email marketing es seguramente abandonar la lógica estrictamente cuantitativa y convertir sus esfuerzos para lograr resultados efectivos y de calidad. ¿Cómo se traduce esto en términos de mejora de la entregabilidad (es decir, lo que puede traducirse como “entregabilidad”, refiriéndose precisamente a la “tasa de entrega” de los correos electrónicos)?

Seguramente pero no sólo a través de un plan operativo que prevé un estudio de los números, pero también prestando mucha atención a las palabras que se utilizan, tanto en el objeto como en el texto del mensaje, sin descuidar al remitente. En otras palabras, necesitamos poner en práctica una excelente estrategia de marketing de contenido en la implementación de cada uno de los elementos de un correo electrónico.

Email marketing entre métricas y resultados

Con el fin de realizar un seguimiento de sus campañas, el email marketing ofrece la máxima transparencia en comparación con otros medios. Si, por ejemplo, la analítica web de un sitio web es genérica porque está asociada a una IP o host, los correos electrónicos le permiten identificar la dirección y comprender cuáles son las actividades del usuario. El concepto de una campaña publicitaria eficaz observa Julia Janßen-Holldiek, directora de Certified Senders Alliance en una entrevista con nuestro periódico se ha vuelto mucho más complejo.

Si bien hace años el número de emails enviados era ya un indicador de éxito (aunque no muy preciso), hoy en día es mucho más importante ofrecer contenidos relevantes en una cantidad óptima para competir con la competencia. Sobre la base de esta reflexión, hay que hacer una primera distinción entre las métricas de envío y entrega: el número de emails enviados indica el número de emails enviados por el remitente a los contactos presentes en su archivo y elegidos como destinatarios de esa comunicación; el número de emails entregados indica el número de mensajes entregados al servidor de destino.

Los dos valores no coinciden necesariamente porque siempre hay e-mails incorrectos o rebotan, rechazados e inexistentes. Se debe hacer una segunda distinción entre lectores únicos y aperturas: un solo lector puede abrir el mismo correo electrónico varias veces, por lo que el valor al que se debe hacer referencia es siempre el de las aperturas únicas. La tasa de apertura de un correo electrónico se ve influenciada a menudo por el tema del propio correo: unos pocos caracteres en los que concentrar el mensaje y estimular la apertura del destinatario.

 El uso de correos electrónicos automáticos

Los correos electrónicos automáticos son muy relevantes: cada cliente recibirá siempre el boletín de noticias adecuado en el momento oportuno. A través de la herramienta de correo electrónico, es posible establecer y cultivar una relación personalizada con el cliente a lo largo del tiempo, pero, como señala Julia Janßen-Holldiek:”el marketing por correo electrónico se ha vuelto complejo. Los remitentes de emails publicitarios necesitan adaptarse a esta creciente complejidad e invertir recursos en el diseño de campañas inteligentes.