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Hay varios usuarios que pueden “influir” en los gustos y el consumo. Precisamente por esta razón hay quienes han tratado de rastrear arquetipos.

Cientos de adictos sociales profesan hoy en día ser “influenciadores” por profesión. Numerosos estudios, además, subrayan la importancia de los influenciadores a lo largo del tiempo. Según una investigación realizada por Twitter y Annalect – El valor de las influencias en Twitter – por ejemplo, al menos el 40% de los usuarios declaran haber comprado un producto o servicio en particular después de haberlo visto usar por un influyente; El mismo estudio trató entonces de medir el impacto concreto de la influencia del marketing en la propensión a comprar usuarios sociales, y llegó a la conclusión de que si los que han leído un tweet original de la marca están casi tres veces más dispuestos a comprar, el deseo de comprar un producto o servicio aumenta más de cinco veces para aquellos que han estado expuestos a contenidos producidos por los influenciadores.

Lo que se tiende a ignorar es, que el panorama del marketing de influenciadores está ahora repleto de figuras muy diferentes. Hay quienes afirman que el futuro es   microinfluyente, es decir,expertas en la materia en el primer caso y de “gente ordinaria” en el segundo, capaces de encarnar perfectamente los valores de la marca y transmitirlos a su comunidad.

Desde Traackar, plataforma de marketing de influencia estadounidense, trataron de identificar los principales “arquetipos”de influencia, identificando para cada uno de ellos sus fortalezas y puntos críticos, oportunidades y valor añadido para la empresa y, sobre todo, la mejor forma de relacionarse con ellos y construir una relación duradera y rentable para la marca.

Los arquetipos del influenciador Diez son, por lo tanto, los diferentes arquetipos de influenciador identificados por la plataforma.  Tiene una audiencia muy amplia, generalmente más grande que cualquier otro tipo de influenciador.

Sin embargo, elegir una celebridad para una marca es como confiar en las “viejas” estrategias de apoyo. La Autoridad. Es una persona cuya opinión se considera muy creíble en el sector de referencia, tiene una audiencia relativamente grande sobre la que ejerce un fuerte poder de compromiso. Precisamente por esta razón, debe ser convencida con una propuesta que genere valor agregado para su comunidad y fortalezca su liderazgo. En la teoría de las redes sería un hub, un nodo, es decir, un nodo, con muchas conexiones y capaz de actuar como un “puente” entre diferentes círculos sociales.

¿Cómo podemos convencerlo de que se convierta en un influenciador de una marca?

A través de la posibilidad de ver crecer su audiencia, visibilidad y reputación. El analista. Es para el trabajo y la naturaleza interesada en los datos y lo necesita para optimizar su rendimiento. Por esta razón, una empresa que quiera implicarla como influyente debe ser capaz de proporcionarle una visión de primera mano y otros materiales en los que basar sus análisis. ¿Su valor añadido? La relevancia percibida naturalmente del contenido que produce.

El activista. Es uno de los “arquetipos” de los influenciadores más difíciles con los que una marca puede relacionarse.