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Ninguna empresa debe renunciar a un plan de comunicación interna debido a que indudablemente esto ayudará a mejorar su funcionamiento y el logro de sus objetivos .

No cabe duda de por qué una empresa debe “saber cómo” comunicarse bien con el mundo exterior, ya que está en juego su visibilidad, la implicación de los clientes y partes interesadas potenciales y, en un proceso en cascada, unos resultados empresariales aún más concretos.

Sin embargo, si dejas de considerar al cliente final como único destinatario de las actividades de la empresa y empiezas a considerar aspectos como la calidad de vida en el entorno laboral, la identidad de las visiones y objetivos que unen a la marca con sus empleados, la voluntad de estos últimos de convertirse en “embajadores” de la marca y sus productos, etc., puedes comprender fácilmente el alto valor estratégico de la comunicación interna.

¿Que aspectos abarca la comunicación interna?

La comunicación interna parte de la comunicación corporativa que involucra a la empresa en las diferentes actividades de acuerdo con las metas, objetivos y mensajes consistentes en el complejo de flujos de información que involucra a una organización desde su interior y que, en definitiva, garantiza su funcionamiento.

Piensa en este sentido que el grueso de los mensajes que tradicionalmente se consideran objeto de comunicación interna representa una forma de comunicación “organizativa”: circulares, comunicaciones, órdenes de servicio deben simplificar y hacer eficiente la rutina de trabajo dentro de la empresa. Sin embargo, sería simplista querer decir comunicación interna sólo en este sentido.

El Observatorio Metodológico sobre nuevas tendencias en la comunicación Interna en un informe, destaca una serie de objetivos que deberían perseguirse y que ya se persiguen en parte  sobre la base de un buen plan de comunicación interna.

Una de las prioridades es crear un compromiso con los empleados y colaboradores. Es una necesidad que sienten muchas empresas y por diferentes razones y es que en parte, está la crisis y el consiguiente recorte del número de empleados que han asolado a muchas empresas, creando una especie de desconfianza especialmente hacia la dirección y exigiendo intervenciones específicas para reconstruirla.

Sin embargo, los empleados implicados en la causa de la empresa son empleados más motivados, que se comprometen personalmente a alcanzar los objetivos marcados, que se convierten en “embajadores” de la empresa y todo ello contribuye de forma más general a la mejora del clima y del entorno de trabajo.

Según la misma encuesta, una buena comunicación interna debe ser capaz de hacer la comunicación del cambio según sea necesario, algo que significa tener en cuenta que durante las fases de transición que afectan a la empresa, se utilizan las herramientas de comunicación interna para que cada componente de la empresa participe en el cambio en curso, en parte para tranquilizar o facilitar la adopción de un comportamiento adecuado y propicio al cambio.

Por otro  lado no se puede descuidar que un buen plan de comunicación interna también sirve para dirigir la dinámica de colaboración, responsabilidad, jerarquía, tanto en estructuras verticales como más informales y especialmente cuando se producen cambios y alternancias en el liderazgo.

En resumen, es conveniente tomar estos consejos prácticos de los expertos que indican que los principales beneficiarios del éxito de la comunicación interna son:

  • El saber hacer de la empresa y la eficiencia de sus estructuras y procesos productivos.
  • La solidez de su cultura empresarial.
  • El talento de los individuos.

No obstante, no hay recetas perfectas a este respecto, pero es importante tener en cuenta que la planificación es sin duda un punto de partida indispensable: no es casualidad que el plan de comunicación interna sea un documento altamente estratégico, al que ninguna empresa debería renunciar y al que cualquier iniciativa de este tipo debería referirse.