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Localización de sitios web: las bases del comercio electrónico internacional

Hablamos de localización de sitios web para indicar el proceso de modificación y adaptación de contenidos web y aplicaciones relacionadas para un uso local o regional específico.

Se trata de un proceso que va mucho más allá de la mera traducción, ya que implica adaptar todos los elementos de un sitio a los hábitos, preferencias culturales y preferencias de navegación de un idioma determinado.

La internacionalización es el proceso que hace posible la localización: en otras palabras, indica los procedimientos necesarios para que un sitio esté técnica, arquitectónica y funcionalmente listo para ser escalable globalmente. En este contexto, la globalización, entendida como la adquisición de nuevos mercados, sólo es posible cuando una empresa ha localizado e internacionalizado su presencia en la web y es capaz de proporcionar de manera satisfactoria contenidos personalizados y asistencia a nuevos mercados en su propio idioma.

Sólo en esta fase puede decirse que el comercio electrónico tiene una dimensión internacional. Alguien se opondrá: pero el inglés es la lengua franca del mundo. ¿Es posible que sigamos hablando de localización hoy en día? Una interesante investigación realizada por la CSA, Common Sense Advisory, revela que el 55% de los 3000 clientes globales (B2C) encuestados realizan compras en línea sólo a través de sitios web que ofrecen contenido en su idioma materno. El panorama se vuelve aún más interesante cuando se analiza el mercado B2B: el 84% de los 400 clientes B2B encuestados dicen que es mucho más probable que compren productos en línea cuando la información se presenta en su propio idioma; el 85% dice que necesitan un servicio postventa en su idioma materno.

La localización, desde esta perspectiva, no sólo es necesaria, sino indispensable. Lionbridge ha publicado recientemente una útil guía en la que se recogen las mejores prácticas más eficaces para llevar a cabo un proceso de personalización cultural.

En un escenario en el que la web permite a cada empresa implementar políticas de expansión a escala global, el reto se centra en el grado de interactividad y conexión que se puede establecer con la base de consumidores en cada parte del mundo. A las realidades consolidadas -multinacionales en línea reales como Amazon, eBay, Google o Booking. com, cada día se añaden nuevas empresas que intentan el camino de la globalización- y muchas otras que no invierten lo suficiente en un proceso de localización adecuado.

Durante mucho tiempo, se creía que la clave del éxito mundial era la traducción.

De hecho, ahora se ha comprobado que los consumidores actuales o potenciales de un determinado bien o servicio no buscan simplemente un sitio web o cualquier otro medio digital traducido a su propio idioma. Por eso, hoy en día preferimos hablar de localización web: un proceso que también incluye la traducción, por supuesto, pero que indica un proceso mucho más amplio de adaptación de una plataforma web a las expectativas de un mercado local específico.

Sólo un sitio culturalmente personalizado, basado en las expectativas de una base de consumidores locales, puede cambiar las actitudes de los usuarios, estimular la navegación y la consulta, crear una relación de confianza y tener un impacto significativo en la decisión de compra. El estudio de Lionbridge destaca que es esenciales  realizar un proceso de personalización cultural de una interfaz web es por eso que la comprensión de las expectativas de los consumidores necesita un análisis exhaustivo para obtener una visión valiosa de cuándo sus usuarios tienen una mentalidad global. Sobre la base de estos conocimientos, entonces  es posible comprender hasta qué punto podemos impulsar una localización más nacionalista que satisfaga plenamente los valores culturales del mercado.