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Las marcas necesitan gente: un enfoque interesante, del que hablamos con Robin Good, es el marketing relacional de nicho. Cuando la marca vive en las personas los mercados son conversaciones: es el mantra más repetido desde la época del Manifiesto del Tren de la Cluencia, es decir, comenzamos a cuestionarnos cómo el mundo conectado cambiaría las interacciones y, más concretamente, las interacciones comerciales.

Todo el mundo estuvo de acuerdo, entonces, en la necesidad de que las empresas dejen de limitarse a comunicar productos, servicios, precios, ofertas y ofertas a sus clientes y finalmente comiencen a conversar con ellos, esperando (y en algunos casos exigiendo) respuestas, interacciones en una perspectiva verdaderamente bidireccional.

¿Qué opción para la empresa?

Marketing colaborativo: un nuevo enfoque con un corazón antiguo Hoy en día la idea del marketing colaborativo, es decir, el marketing que se encuentra en los aliados estratégicos para la marca en todas las fases que van desde el diseño del producto hasta la comunicación, es cada vez más apreciado.

No sólo eso, una nueva frontera para una marca que quiere estar verdaderamente orientada al cliente parecería ser el nicho de marketing relacional.

Marketing relacional de nicho: qué es y por qué es mejor

Se trata de un marketing orientado a cultivar un complejo de relaciones rentables para una empresa. En primer lugar, las relaciones con los clientes: siempre han representado un componente fundamental del capital humano de una empresa, no sólo porque eligen sus productos y servicios y continuarán haciéndolo en el futuro si son leales, sino también porque pueden convertirse en embajadores de marca en sus propios círculos e influir en las elecciones de los consumidores.

La dimensión nicho hace el resto: la conocida teoría de la larga cola de Chris Anderson sugiere que el aspecto más relevante de la economía actual es la importancia progresiva que asume, en los mercados de bienes y servicios, un gran número de nichos que se encuentran en la larga cola de la curva de demanda, a expensas de unos pocos impactos que están en la cresta de la misma curva. Si todo el mercado adoptara un enfoque de nicho de mercado todos podrían beneficiarse de las oportunidades que ofrece la larga cola.

Los proveedores y las empresas podrían optar por centrarse en sectores específicos en los que tienen una experiencia adicional y los clientes encontrarían una gama más amplia de productos adecuados para satisfacer sus necesidades específicas con un mayor nivel de calidad.

En definitiva, el nicho de marketing relacional sirve para “interceptar quirúrgicamente a aquellos que están específicamente interesados en el problema que se puede resolver”. ¿En otras palabras? Se trata de proponerse a sí mismo y a su negocio como una solución concreta a un problema tan concreto y específico. Sólo así nos puede encontrar la “tribu”  que necesita esa solución y, en el mejor de los casos, podemos involucrarla y convertirla en portavoz de su propia solución para aquellos que se enfrentan al mismo problema.

No es casualidad que la fidelización de los clientes y la posibilidad de convertirlos en embajadores de marca sean dos de las externalidades positivas de cualquier estrategia de marketing que se centre en las relaciones.