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Involucrar y crear una relación de confianza con el consumidor? Las empresas deberían hacer esto centrándose en el periodismo de contenido y de marca.Estamos cada vez más acostumbrados a los lenguajes publicitarios, tanto es así que incluso a nivel perceptivo nos resulta difícil atraer nuestra atención y los profesionales de marketing se ven obligados a utilizar cada vez más el efecto sorpresa.

Esto se dice en cifras como las reportadas por el Instituto de Marketing de Contenidos, según las cuales el 2% de las conversiones en anuncios individuales ya se consideran un éxito hoy en día.Sin embargo, hay más que eso: como consumidores nos hemos vuelto cada vez más autocríticos, hemos hecho nuestro el mantra de que los mercados son conversaciones y hemos empezado a exigir, o casi, que las empresas nos hablen con voz humana.

Numerosas pruebas demuestran, además, que la mejor manera de garantizar el compromiso con los consumidores es la relevancia: para las marcas, por lo tanto, significa poder estar presentes en sus vidas, considerando que existen innumerables factores que afectan al compromiso del cliente, como por ejemplo, la posibilidad de crear valor añadido, incluso cuando esto significa contar una historia, ya sea la de la marca en cuestión, la del sector de referencia, etc.

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De ahí la carrera por la narración de historias corporativas y, más recientemente, por las estrategias de marketing de contenidos. Sin embargo, desde hace algunos años, cada vez más empresas han decidido hacer periodismo de marca, como decir: si los clientes esperan una conexión personal e íntima con la marca, ¿qué mejor que contar personalmente y cómo el periodismo clásico podría hacer sus propias historias de empresa? ¿Es contar cómo un reportero contaría historias de negocios?

Periodismo de marca: ¿la amenaza corporativa al periodismo “clásico”?

Para una definición del periodismo de marca no existe, además, una definición estándar del periodismo de marca. Para Andy Bull, autor de uno de los textos más famosos sobre el tema, sin embargo, esto consiste “en la posibilidad, para cada empresa, de utilizar técnicas periodísticas para contar su historia a un público”. El más alto grado de desintermediación, en resumen.

Si, para llegar a los lectores a través de una estrategia de contenidos menos invasiva que las meras técnicas publicitarias, las empresas han tenido que trabajar hasta hace algún tiempo con PR y contactos rentables con la prensa, para ganar un espacio a menudo escaso y esporádico incluso en los medios de comunicación ganados, ahora son ellas mismas las que se informan y hacen información.

No es casualidad que, según el propio Andy Bull, la marca del periodismo no sea más que un “híbrido especial entre periodismo tradicional, marketing y relaciones públicas”. En estos términos, la cuestión corre el riesgo de dejarse a un lado.Sin embargo, como apunta Forbes, hacer del periodismo de marca hoy en día significa para las empresas, sobre todo, poder construir historias y contenidos informativos con un valor añadido para el lector y que, al mismo tiempo, sean capaces de mantener un punto de vista lo más claro posible, el de la marca.

El periodismo al servicio del consumidor, antes de que la marca esté ya clara para que sea un juego de equilibrio precario. El periodismo de marca debe ser capaz de transformarse en un defensor de la marca, es decir, debe hacerlo lo más espontáneamente posible y sin perder de vista que los verdaderos protagonistas son el consumidor y sus necesidades.

¿En términos un poco más técnicos?

Significa centrarse menos en el ROI y otras métricas de marketing específicas y poner las necesidades del consumidor en primer lugar. Exigencias de información, en primer lugar, queremos decir, pero también entretenimiento o que caen dentro de la esfera de la conciencia.Si existe una certeza en una época caracterizada por compras cada vez más inmateriales y marketing experiencial, es que lo que buscamos de los consumidores es cada vez menos el producto sencillo que satisfaga nuestras necesidades/residencial y semiauténtico.