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Todos los días en la web, ya sea desde su PC o smartphone, hacemos muchas cosas: desde compras hasta acceso a correo electrónico y redes sociales, todo esto casi siempre gratis. Si estamos hambrientos de información o tenemos que resolver nuestras necesidades digitales diarias, la red nos parece nuestro buffet personal. ¿Todo esto es realmente gratis? Como dice un viejo refrán:”No existe tal cosa como un almuerzo gratis”. Nada se da por nada.

De hecho, estamos haciendo un acuerdo tácito con los que están al otro lado de la pantalla: a cambio de la posibilidad de utilizar un servicio, aceptamos cookies junto con las muchas delicias que ofrece el buffet de Internet, especialmente las destinadas a perfilar perfiles que recogen información sobre nuestro comportamiento en línea. Nuestros datos nos parecen un costo aceptable, en general, para pagar por alimentarnos.

Pero para la comunidad de marketing, nuestros datos son un recurso valioso y los mayores “proveedores de cookies” lo saben bien, porque algunos nos han construido sobre una fortuna real, como Google. Las empresas han aprendido a escuchar la red, escuchando no palabras sino datos, los llamados grandes datos. La tarea de identificar, descubrir y analizar los datos se confía al BI (Business Intelligence) que los trata para diferentes propósitos, desde el soporte a la toma de decisiones empresariales (DSS) hasta la gestión del rendimiento (BPM).

El proceso de extraer conocimiento de los datos. Una de las aplicaciones más interesantes del BI es la minería de datos (o descubrimiento de conocimientos en bases de datos). Una gran cantidad de datos no tiene sentido si no se interpretan correctamente y teniendo en cuenta un objetivo preciso decidido desde el principio. Por esta razón, la minería de datos mediante la combinación de herramientas estadísticas e inteligencia artificial, con sistemas de gestión de bases de datos, identifica relaciones, procesos y patrones a partir de grandes almacenes de datos.

En definitiva, transforma datos y números en información y conocimiento que se puede gastar, manipula masas de datos o archivos deconstruidos, proporcionando informes, estadísticas, indicadores y gráficos constantemente actualizados. Estos datos pueden confirmar nuestras ideas iniciales o llevarnos a nuevos descubrimientos, en cualquier caso son útiles para conocer mejor al usuario de nuestros productos/servicios y facilitar la compra.

Según Ian Ayres, profesor de la Universidad de Yale, Amazonia y su sistema de sugerencias (nos referimos a la sección “Clientes que vieron este artículo también visto”) es el mayor ejemplo de marketing hecho con la minería de datos. IBM explica el proceso del ciclo de vida de la minería de datos con un modelo llamado CRISP-DM (Cross-Industry Standard Process for Data Mining) que describe las seis fases de un proyecto, las tareas desarrolladas para cada una y las relaciones entre ellas. Este modelo es flexible y fácilmente adaptable a diferentes necesidades. El ciclo de vida de la minería de datos. La minería de datos comenzó en los años ochenta, pero hoy en día gracias a las nuevas aplicaciones se ha reevaluado y es una herramienta muy útil en el campo de la investigación de marketing, porque casi toda la información que necesita ya está disponible simplemente ofreciendo una galleta.