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El seguimiento ocular permite detectar, a través de la monitorización ocular, los aspectos en los que se centra la atención del consumidor.

En una realidad basada en la abundancia, en la que existen por lo tanto varios productos para todas las categorías, es necesario que las empresas identifiquen elementos que las hagan únicas en comparación con la competencia, lo que incita al consumidor a comprar. De ahí la necesidad de golpear las emociones del cliente, optimizando los diferentes puntos de contacto con él.

Desde las campañas de marketing hasta el soporte online o en tienda, es necesario identificar los diferentes elementos que pueden afectar a la atención, compromiso y toma de decisiones del consumidor. En este escenario, el seguimiento ocular es una técnica muy eficaz porque permite medir de forma objetiva los aspectos que más afectan a la atención del consumidor, a través del seguimiento ocular y, por tanto, el análisis de los movimientos oculares y los puntos de fijación.

El uso de técnicas de seguimiento ocular se basa en la hipótesis de una correlación entre el movimiento de la mirada y el grado de atención al estímulo visual presentado.

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Usted puede optimizar la eficacia de la comunicación publicitaria explotando los datos recogidos a través del seguimiento ocular. Los datos obtenidos se pueden presentar en diferentes formas de representación visual; entre ellas se encuentran los mapas de calor, con el uso de diferentes colores, permiten identificar las áreas en las que los ojos están más enfocados -azul o verde, por ejemplo, reportan menor incidencia de la mirada, mientras que el rojo es un indicador de gran interés visual. Los mapas en cuestión pueden ser estáticos y por lo tanto funcionales al análisis de anuncios en formato papel, o dinámicos, útiles en el caso de anuncios publicitarios o vídeos de otro tipo.

A continuación, se pueden utilizar gráficos de trazado que proporcionan datos como el posicionamiento de la mirada, el orden de visión y la duración de las “paradas” o fijaciones. El tamaño de los círculos representados es directamente proporcional a la duración de las fijaciones y dentro de ellos se presentan pequeños números, colocados según el orden de visualización de los diferentes elementos que componen el estímulo observado.

También es posible ver los datos obtenidos con el seguimiento ocular a través del enjambre de abejas, expresión que recuerda el rápido movimiento del enjambre de abejas atestadas precisamente porque los datos se presentan en forma de pequeños puntos que indican los puntos de la mirada, generalmente pertenecientes a diferentes sujetos. Esta técnica es muy útil en el caso de experimentos con muestras grandes y, a diferencia de las parcelas de mirada en las que la orientación de la mirada de los participantes se identifica con diferentes colores, en este caso no es posible hacer una distinción.