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En 2010, un proyecto con sede en Estados Unidos lanzó ZunZuneo, una plataforma  similar a Twitter para contrarrestar la censura y el uso ideológico de los medios de comunicación del régimen castrista.

En el argot cubano es el verso del colibrí, pero también es el nombre de una plataforma de microblogging, que debería haber promovido la revuelta anticastrista.

De hecho, ZunZuneo, lanzado en julio de 2010 y cerrado ya en 2012, era un proyecto fuertemente deseado por Estados Unidos para poner en crisis al gobierno comunista de la isla.

El “Twitter cubano” se le vislumbraba la posibilidad de sortear, a través de las herramientas de la web 2.0, el poder ejercido por el régimen castrista sobre el régimen de Castro La operación de ZunZuneo.

Una vez alcanzada la masa crítica, ZunZuneo también habría sido utilizado

Para transmitir mensajes políticos e ideológicos, sembrar la duda sobre la mala gestión de Fidel Castro y organizar, a través de la movilización de “masas inteligentes”, una verdadera “Primavera Cubana”, facilitando la “renegociación del poder de equilibrio entre el Estado y la sociedad”, como se lee en los documentos oficiales.

El socialista consiguió contar con más de 40 mil usuarios únicos, convenciendo incluso a los EE. UU. de entrar en negociaciones de asociación con Jack Dorsey, cofundador de Twitter.

¿Qué no funcionó?

Los usuarios se limitaron a utilizar la plataforma para formar grupos de discusión centrados en el deporte, la música, el entretenimiento, sin entrar nunca en cuestiones políticas y demostrando, entre otras cosas, la telenómica perfecta de los entornos sociales.

La historia de ZunZuneo, dejada aparte en la esfera del blog cubano, ahora se habla sobre todo de las dudas relacionadas con la legalidad de la plataforma.

De acuerdo con la ley estadounidense, de hecho, cualquier acción tomada por una agencia federal debe contar con autorización presidencial y ser notificada al Congreso, cosa que Usaid, la Agencia para el Desarrollo Internacional de la Casa Blanca de la que dependía el proyecto ZunZuneo, nunca había hecho.

¿Es suficiente la necesidad de mantener un cierto grado de confidencialidad para no comprometer el éxito de todo el proyecto? Tal vez. Lo cierto es que la historia del antepasado cubano de Twitter parece encajar perfectamente en las acusaciones hechas varias veces y desde diversos frentes a la USAID, de intentar desestabilizar sistemáticamente al gobierno cubano, con todas las repercusiones geopolíticas del caso.